Para una mujer que ha sido madre no hay duda que sus hijos estarán siempre en su corazón y en su mente; no obstante, la ciencia ha demostrado que esto podría ser de una manera más literal. Actualmente sabemos que algunas de estas mujeres, que se les considera normales, podrían ser en realidad quimeras.

Ejemplos más comunes de quimeras.

A simple vista, parece que cada una de las partes del cuerpo y las células de las quimeras les pertenecen a ellas; sin embargo, un análisis más detenido revela que estas poseen además células de otro ser humano. En algunas ocasiones, esta condición conocida como quimerismo se presenta cuando individuos hermanos se fusionan para dar lugar a un solo organismo. Lo anterior puede ocurrir durante el embarazo en una etapa muy temprana del desarrollo embrionario. Uno de los ejemplos más comunes son los gatos que tienen ojos de distinto color; así también se puede observar en algunas personas como un color de piel marmoleado.

En otras ocasiones, el quimerismo es casi imperceptible, pues consiste de tan solo unas cuantas células y requiere de pruebas especializadas para ser constatado. Esta condición, denominada microquimerismo, se ha detectado en órganos como riñones, hígado e incluso en el corazón. Su origen es diverso, sin embargo, si en una mujer las células intrusas son de un hombre, entonces la fuente más probable es el contacto de la madre con un bebé varón durante el embarazo.

A pesar de ello, no se sabía si el microquimerismo podía ocurrir en el cerebro y si las células embrionarias podían viajar y tener un efecto de protección o reparación en el cuerpo de la madre. Para responder esta pregunta, un grupo de científicos estadounidenses, de la Universidad de Washington y el Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson, realizaron pruebas para detectar genes específicos de hombre en el cerebro de mujeres fallecidas sanas y mujeres que habían padecido la enfermedad de Alzheimer en vida. En primer lugar, encontraron que la mayor parte de las mujeres (63%) fueron positivas para microquimerismo masculino, por lo que podemos decir que existe y es frecuente. Así también, pudieron determinar que este perdura a lo largo de la vida, ya que incluso se detectó en el cerebro de una mujer de 94 años. Por último, la proporción de microquimerismo fue mayor en las mujeres sanas con respecto a las enfermas (46% contra 29%), lo cual podría confirmar las hipótesis acerca del efecto protector de las células del bebé.

Desafortunadamente, el historial clínico de las mujeres no estaba completo en algunos casos y no se pudo corroborar que todas las mujeres positivas para la prueba habían estado embarazadas en algún momento de su vida. Para ello, es necesario un estudio más grande y completo que permita establecer una conexión más clara sobre los efectos de estas células en el cerebro. Aunque la función de estas células continúa siendo un misterio, suena interesante pensar que para una madre una parte de su bebé estará siempre en su mente.

Basado en el artículo original de investigación:

Chan, William F. N., Cécile Gurnot, Thomas J. Montine, Joshua A. Sonnen, Katherine A. Guthrie, and J. Lee Nelson. 2012. “Male Microchimerism in the Human Female Brain.” PLoS ONE 7 (9):e45592. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0045592.


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